Alberto Rodríguez no buscó refugios después del 0-1 ante el Sevilla. El entrenador del Dépor ABANCA asumió responsabilidad directa por el arranque del partido y puso el foco en un ajuste táctico que su equipo tardó demasiado en corregir.
«Seguro que culpa mía en primer lugar», reconoció el técnico al repasar los primeros minutos de un encuentro en el que el Sevilla castigó pronto y obligó al conjunto blanquiazul a remar durante casi toda la tarde. M90 ya contó en la crónica del estreno liguero cómo el gol de Kanteh terminó decidiendo el partido.
Un inicio que condicionó el encuentro
Rodríguez explicó que el equipo tardó en ajustar una situación táctica y que el contexto del estreno —primera jornada, nervios y debut en Riazor— terminó pesando más de la cuenta. El técnico considera que sobrevivir mejor a ese tramo inicial habría podido llevar el partido a otro escenario.
La lectura no se quedó en la autocrítica. El entrenador también destacó el desgaste que hizo el Dépor ABANCA para dificultar la salida del Sevilla y lamentó la falta de finura en los últimos metros. Según explicó, el equipo llegó a acercarse al empate, pero le faltó precisión para convertir ese empuje en ocasiones más limpias.
«Tenemos que hilar más fino»
El Sevilla obligó al Dépor ABANCA a atacar durante muchos minutos contra un bloque cada vez más protegido. Rodríguez señaló que esa situación exige paciencia y claridad, especialmente cuando el marcador aprieta y aparece la necesidad de acelerar cada posesión.
El mensaje final fue de exigencia, no de dramatismo. «Analizaremos, corregiremos y sobre todo seguiremos creciendo como equipo», resumió el técnico, que entiende el tropiezo como una referencia temprana sobre lo que debe mejorar su equipo en Liga F.
La derrota no borra el valor del escenario. Antes del partido, Alberto Rodríguez ya había destacado la importancia de jugar en Riazor, una baza que consideraba clave para el arranque de temporada. El primer examen dejó ahora una conclusión diferente: para que el factor campo pese, el Dépor ABANCA tendrá que ajustar antes y atacar con más precisión cuando el rival consiga cerrar espacios.
