Antonio Hidalgo llega al partido contra el Valencia con un problema que, en realidad, es de los buenos: tiene alternativas. El Deportivo ha enseñado dos caras distintas en las dos primeras jornadas y la elección para Riazor puede definir mucho más que un once. La cuestión de fondo está en decidir si el equipo necesita más control por dentro o si ha llegado el momento de volver a darle a Aubameyang un acompañante que le quite defensas de encima.
El debate no es menor. Ante el Elche, el Dépor jugó con Bil Nsongo cerca del delantero gabonés. En Málaga, Hidalgo optó por introducir más talento entre líneas con Luismi Cruz. Dos caminos diferentes para un mismo problema: encontrar la mejor manera de llevar al equipo hasta el área sin aislar a su referencia ofensiva.
Nsongo no es solo un delantero más
La posible vuelta de Bil Nsongo al equipo tiene una lectura que va más allá del nombre propio. Su presencia modifica alturas, fija centrales y permite que Aubameyang no tenga que vivir permanentemente rodeado de dos defensores. Con un segundo atacante, el Deportivo puede amenazar antes la espalda de la última línea y ganar presencia en el área cuando el balón llega desde fuera.
El coste está en otro sitio: cada delantero que entra obliga a retirar una pieza de creación. Ahí aparece la verdadera decisión de Hidalgo. Luismi Cruz dejó buenas sensaciones en La Rosaleda y Jonathan Asp Jensen ofrece una recepción diferente entre líneas. Si ambos tienen espacio, el Dépor puede juntar más pases y progresar con más pausa; si entra Nsongo, el ataque gana profundidad y ocupación del área, pero pierde una pieza en la elaboración.
La pregunta es qué partido quiere provocar el Deportivo
Más que adivinar nombres, conviene mirar el tipo de encuentro que puede buscar el entrenador. Si Hidalgo quiere un partido largo, de posesiones elaboradas y con superioridades interiores, tiene sentido mantener una estructura con más centrocampistas. Si pretende atacar pronto a un Valencia que llega necesitado, la doble punta ofrece una amenaza más directa.
Ese dilema también afecta a Mario Soriano y Amatucci. Con un futbolista más por delante del doble pivote, ambos pueden encontrar apoyos cercanos y reducir pérdidas en zonas de riesgo. Con dos atacantes, en cambio, tendrán que acelerar más la circulación y asumir una mayor responsabilidad para conectar líneas.
El Deportivo ya ha comprobado en este inicio de curso que no basta con tener la pelota. La estructura debe ayudar a que el equipo llegue con gente al último tercio y, sobre todo, a que Aubameyang reciba donde hace daño. Ahí está probablemente la decisión más importante de la previa.
Adama cambia el banquillo incluso sin ser titular
La llegada de Adama Traoré añade una variable nueva. Después de incorporarse esta semana a los entrenamientos, parece pronto para pensar en él como titular, pero su simple presencia en una convocatoria ya cambia el abanico de soluciones de Hidalgo.
Adama ofrece algo que el Deportivo no tenía en el mismo grado: capacidad para romper un partido desde el uno contra uno y obligar al rival a defender muchos metros hacia atrás. En M90 ya analizamos cómo puede transformar el ataque de Hidalgo, y su primer contacto con el grupo también quedó reflejado en su estreno en los entrenamientos del Dépor.
Eso permite una lectura interesante: Hidalgo no necesita meter todas sus armas desde el inicio. Puede construir un once pensado para controlar el partido y reservar una amenaza de enorme impacto para el tramo final.
La defensa tampoco está completamente cerrada
La otra decisión está atrás. Bright Ede y Miguel Loureiro ya han alternado protagonismo en las dos primeras jornadas y la composición de la línea de tres puede volver a cambiar ante el Valencia. No se trata únicamente de rendimiento individual: también pesa qué central ofrece una mejor salida por el lado izquierdo y quién encaja mejor con el tipo de presión que plantee el rival.
Con prácticamente toda la plantilla disponible, Hidalgo tiene margen para elegir. Y precisamente por eso el partido del domingo empieza antes de que ruede el balón. El Deportivo debe decidir qué quiere ser: un equipo que controle desde la acumulación de talento por dentro o uno que vuelva a castigar con dos referencias arriba.
El Dépor-Valencia se jugará este domingo a las 19:30 en Riazor. Más que un posible once, lo que está en juego en la pizarra es la forma en la que Hidalgo quiere atacar el primer triunfo de la temporada.