La operación André Almeida entra en su semana decisiva. Superado ya el Valencia-Celta de Mestalla, el centrocampista portugués mantiene Vigo como destino preferido, tiene encaminado su acuerdo con el club celeste y ahora toda la negociación se concentra en la distancia económica entre clubes: el Valencia pretende superar los cuatro millones de euros fijos y el Celta ha trabajado hasta ahora en cifras algo inferiores.
El escenario ha cambiado de forma importante en pocos días. La salida de Matías Vecino ha liberado una ficha y margen salarial, mientras que Almeida ha descartado otras vías que tenía abiertas para intentar seguir en LaLiga. La consecuencia es clara: si el Celta decide apretar definitivamente, la operación tiene ya buena parte del camino construido.
Almeida quiere el Celta
La voluntad del futbolista se ha convertido en uno de los factores principales de la negociación. El Swansea había puesto sobre la mesa una propuesta de unos 3,5 millones de euros más variables y un porcentaje de una futura venta, pero Almeida no terminó aceptando esa salida. Su prioridad pasa por continuar en España y el proyecto de Claudio Giráldez le ofrece además un contexto deportivo especialmente atractivo.
El portugués puede actuar como mediocentro, interior e incluso partir desde una posición más adelantada, una polivalencia que encaja con la forma en la que Giráldez acostumbra a construir sus centrocampistas. No sería únicamente el sustituto numérico de Vecino: permitiría al Celta ganar una pieza capaz de participar en la salida, recibir entre líneas y llegar al último tercio.
El interés no es nuevo. M90 ya contó a comienzos de agosto que el Celta había reactivado la vía Almeida, pero entonces todavía convivía con otras operaciones y con la necesidad de ordenar salidas. Ahora el tablero está mucho más despejado.
La frontera está en los cuatro millones
El principal obstáculo ya no parece estar ni en el jugador ni en el encaje deportivo, sino en el precio. El Valencia quiere percibir al menos cuatro millones de euros fijos y no tiene intención de regalar a un futbolista al que renovó en septiembre de 2025 precisamente para proteger su valor.
El Celta ha manejado una cifra cercana a los 3,5 millones, por lo que las posiciones no están demasiado alejadas, aunque el tramo final de una negociación de este tipo suele ser el más delicado. Variables, porcentajes de futura venta y estructura de pagos pueden terminar siendo tan importantes como la cantidad fija.
Para el Valencia también existe interés en resolver la operación. Almeida no aparece como una pieza estructural de su proyecto y una venta permitiría liberar recursos para atacar otras necesidades de plantilla durante los últimos días de mercado. Por eso ambas partes tienen razones para encontrar un punto de encuentro.
Giráldez guarda las formas, pero el encaje es evidente
El morbo quiso que Valencia y Celta se enfrentasen precisamente cuando el nombre de Almeida estaba en plena negociación. Giráldez evitó alimentar públicamente el asunto antes del partido, aunque sí dejó una valoración suficientemente clara al definir al portugués como un gran jugador.
Después del 0-0 de Mestalla, el técnico celeste volvió a mantener el mismo tono. Explicó que había saludado a Almeida como al resto de futbolistas valencianistas, “respetando las situaciones y los tiempos”. Una respuesta prudente, pero también muy propia de una operación que todavía necesita el acuerdo entre clubes antes de poder convertirse en fichaje.
El mercado del Celta empieza a encajar
Claudio Giráldez había señalado tres necesidades para terminar de construir la plantilla: un central diestro, un mediocentro y un atacante. La operación por Couhaib Driouech ha avanzado para cubrir el frente ofensivo y Almeida es ahora el nombre con más recorrido para completar el centro del campo.
Si ambas operaciones terminan cerrándose, el foco quedaría prácticamente reducido al central. Es exactamente el escenario que buscaba el entrenador cuando marcó públicamente las tres piezas que todavía necesitaba antes del inicio de la competición.
La salida de Vecino ha sido especialmente relevante porque evita acumular futbolistas en la medular y ofrece espacio económico y deportivo a un perfil distinto. Almeida, además, llega en edad de crecimiento y con experiencia suficiente en Primera como para no necesitar un periodo largo de adaptación al campeonato.
Una semana para cerrar el último tramo
El Celta y Almeida ya han recorrido la parte más difícil de muchas operaciones: existe voluntad del futbolista y hay entendimiento sobre su posible llegada. Falta el paso que decide todos los fichajes, convencer al club propietario.
El Valencia marca la línea en algo más de cuatro millones. El Celta sabe que el jugador quiere Vigo y puede utilizar esa posición para negociar sin precipitarse. Pero el mercado se acaba y el margen para esperar también disminuye.
Almeida ha elegido su destino. Ahora falta que Celta y Valencia pongan precio al último paso.