El italiano fabricó con un pase largo la acción del primer gol deportivista de la temporada y el delantero resolvió con la calidad que se espera de uno de los grandes fichajes del verano
Veintiún minutos bastaron para que dos de las incorporaciones llamadas a elevar el techo del Deportivo dejasen su primera conexión oficial. Lorenzo Amatucci encontró a Pierre-Emerick Aubameyang con un envío largo y el gabonés convirtió la acción en el 1-0 ante el Elche, el primer gol blanquiazul en Primera División después de ocho temporadas fuera de la élite.
La jugada resume dos recursos que pueden resultar especialmente valiosos para Antonio Hidalgo. Amatucci aporta capacidad para detectar el desmarque antes de que aparezca el espacio y Aubameyang conserva una virtud que ha marcado toda su carrera: atacar la espalda de la defensa y resolver con pocos contactos.
Amatucci, más que un acompañante en la medular
El centrocampista italiano dejó una de las mejores acciones del encuentro con la asistencia, pero su importancia va más allá del último pase. En un Deportivo que pretende alternar momentos de asociación con ataques más verticales, su capacidad para cambiar la altura de la jugada puede permitir al equipo no depender siempre de progresiones largas con balón.
Ante el Elche, esa lectura apareció pronto. El pase superó líneas y permitió que Aubameyang recibiese en una situación en la que su calidad individual podía marcar la diferencia.
Aubameyang necesita muy poco
El delantero respondió como responden los futbolistas acostumbrados al área: convirtiendo una ocasión en una ventaja. Su estreno liguero deja una primera evidencia para el Deportivo. En Primera probablemente habrá partidos con menos oportunidades y tramos largos en los que el equipo tenga que defender más cerca de Leo Román. Contar con un atacante capaz de castigar en una acción aislada puede valer puntos.
El empate final impidió que el gol tuviese premio completo, pero la primera conexión oficial entre Amatucci y Aubameyang ya queda apuntada como una de las vías ofensivas a seguir. Uno levanta la cabeza; el otro arranca. Si la sociedad crece, el Dépor puede tener ahí un arma de Primera.