El Deportivo ha gastado más de 20 millones de euros en fichajes este verano y solo el Barça, el Atlético y el Real Madrid han invertido más en todo el mercado de Primera División. Lo llamativo no es solo la cifra: es que un recién ascendido, con uno de los topes salariales más bajos de la categoría, haya podido permitírselo sin vender a nadie. La clave no está en la caja, sino en cómo funciona por dentro el sistema de control económico de LaLiga.
El truco no es gastar más, es que cueste menos de lo que parece
Un fichaje de 9 millones no impacta el tope salarial por esos 9 millones. La normativa obliga a repartir esa cantidad de forma proporcional entre los años de contrato, con un máximo de cinco temporadas de amortización aunque el vínculo sea más largo. Así, el traspaso de Leo Román, pagando su cláusula íntegra, solo computa 1,8 millones al año en el tope salarial del Deportivo, más su ficha. Ese mecanismo es el que permite que una cifra bruta de más de 20 millones se traduzca en un impacto anual mucho más digerible.
Por qué fichar joven sale más barato que fichar veterano
El mismo principio explica por qué el Dépor ha apostado con fuerza por perfiles como Bright Ede o Teun Gijselhart, futbolistas jóvenes procedentes de clubes modestos. Su amortización anual (en torno a 500.000 y 250.000 euros respectivamente) sumada a un salario todavía bajo, resulta más barata que fichar a un futbolista veterano con recorrido en grandes ligas, cuyo sueldo puede superar el millón anual sin margen de revalorización futura. Es, en esencia, una apuesta doble: cuesta menos ahora y puede valer más después.
La gestión de riesgo que empezó antes del ascenso
Nada de esto habría sido posible sin una decisión tomada mucho antes de lograr el ascenso: el club evitó firmar cláusulas de compra obligatoria en los jugadores cedidos, algo que sí compromete a futuro el espacio en el tope salarial de otros clubes. Gragera, Stoichkov o Mulattieri pudieron marcharse sin obligar al Deportivo a ejecutar ninguna compra. Esa cautela, unida a un coste de plantilla que no llegó a los 13 millones la pasada temporada, dejó al club con un margen salarial amplísimo justo cuando arrancó el mercado.
Un mercado en el que casi nadie más podía permitirse comprar
El contraste con el resto de la categoría es la otra mitad de la historia. Según fuentes de LaLiga, más de la mitad de los clubes de Primera arrancaron el mercado con el tope salarial prácticamente agotado o superado. Casos como el del Elche, obligado a vender antes de poder fichar, muestran hasta qué punto el margen es el verdadero activo escaso de este verano. El Deportivo, en cambio, pudo mover ficha desde el primer día, como demostró pagando de golpe la cláusula de Leo Román cuando otros ni siquiera tenían liquidez para negociar.
El resultado es una paradoja solo aparente: uno de los presupuestos más bajos de Primera División ha financiado una de las plantillas mejor armadas del verano, no por tener más dinero, sino por haber gestionado mejor el que tenía.