El conjunto arlequinado conquistó el Trofeo San Roque con goles de Xandre, Coira y Rivera ante un cuadro granate espeso con balón, vulnerable en las transiciones y preocupado además por la lesión de Compa.
El Arosa SC se adjudicó el Trofeo San Roque después de superar por 3-1 al Pontevedra CF en A Lomba. El equipo de Gonza Fernández interpretó mejor el partido, cerró los espacios interiores y castigó con contundencia los desajustes de un rival de superior categoría.
El Pontevedra acumuló posesión durante muchos minutos, pero apenas consiguió convertirla en ocasiones claras. El Arosa, más cómodo dentro de su bloque, golpeó con Xandre antes del descanso, amplió la ventaja por medio de Coira nada más comenzar la segunda mitad y cerró el triunfo con un libre directo de José Rivera.
Yelko Pino marcó de penalti el único tanto granate en una noche que dejó otra preocupación importante: Compa tuvo que retirarse por una lesión en el hombro cuyo primer diagnóstico visual no invitó al optimismo.
El resultado cambia las primeras sensaciones de ambos equipos. El Arosa comenzó su preparación confirmando que su estructura competitiva sigue en pie, mientras el Pontevedra pasó de estrenarse con victoria ante el Fabril a sufrir un partido incómodo en el que nunca encontró continuidad.
El bloque del Arosa cierra el camino interior
Rubén Domínguez introdujo varios cambios respecto al primer amistoso. Adri Argos ocupó el carril derecho, Vidorreta pasó al centro de la defensa e Iker Ivorra y Oute entraron en el equipo inicial.
La modificación de nombres no evitó que el Pontevedra se encontrase con un problema táctico desde el comienzo. El Arosa se organizó con una línea de cinco defensores y cuatro centrocampistas muy próximos, reduciendo los espacios entre líneas y obligando al rival a circular por fuera.
El cuadro granate manejaba el balón, pero lo hacía lejos de las zonas verdaderamente peligrosas. Faltaba velocidad para mover el bloque arlequinado y precisión para encontrar el último pase.
La primera amenaza seria fue local. Gabri Palmás atacó la espalda de la defensa y recibió con espacio, aunque Álvaro Pérez corrigió a tiempo y evitó que la acción terminase en remate.
El Arosa no necesitaba demasiada posesión. Cada recuperación abría la puerta a correr y convertir el dominio territorial del Pontevedra en una trampa.
Un gol anulado y una lesión preocupante
El Pontevedra encontró su mejor acción ofensiva alrededor de la media hora.
Un centro desde la derecha terminó en los pies de Oute, que consiguió batir a Chema con un remate raso. La jugada, sin embargo, quedó invalidada por fuera de juego.
Fue una de las pocas ocasiones en las que el equipo de Rubén Domínguez consiguió desordenar al Arosa.
Poco después llegó el contratiempo más serio de la noche. Compa sufrió un golpe en el hombro y tuvo que abandonar el terreno de juego. El propio entrenador granate reconoció posteriormente que la lesión no ofrecía buenas sensaciones iniciales.
La posible baja del delantero añade preocupación a una plantilla que todavía se encuentra en construcción. El Pontevedra mantiene varias fichas disponibles y continúa trabajando en un mercado que M90 ya analizó al detallar los huecos pendientes y las necesidades defensivas del nuevo proyecto.
Xandre encuentra premio antes del descanso
El Arosa aprovechó el momento de desconcierto.
En el minuto 40, Xandre apareció dentro del área y resolvió con un remate acrobático que superó a Iker Galindo. El gol premió la capacidad local para atacar los espacios y castigó a un Pontevedra que había tenido más balón, pero menos profundidad.
El 1-0 permitió al Arosa llegar al descanso con el guion exactamente donde quería: ventaja mínima, bloque compacto y posibilidad de correr cuando el rival asumiese más riesgos.
Durante el intermedio, el club arlequinado anunció además la llegada de Hugo Torres, lateral izquierdo procedente de la estructura del Deportivo, otro movimiento dentro de un proyecto que prepara su salto a Segunda Federación después de una temporada histórica.
Coira golpea nada más volver al campo
Los dos entrenadores aprovecharon el descanso para mover ampliamente sus equipos.
Rubén Domínguez dio entrada a Jerín, David Alba, Ilias y Marcos Bravo, mientras Gonza Fernández renovó casi por completo su alineación.
Los cambios no corrigieron el problema granate. Nada más comenzar la segunda mitad, un balón largo desde campo propio superó la línea defensiva y dejó a Coira en disposición de encarar. El atacante resolvió al palo corto y colocó el 2-0.
La acción retrató una de las principales dificultades del Pontevedra durante la noche: la protección de los espacios a la espalda cuando el equipo avanzaba metros.
El Arosa había encontrado dos goles sin necesidad de instalarse durante largos periodos cerca del área rival. Su plan era sencillo, pero funcionaba con precisión de relojero.
Yelko reduce la distancia desde el punto de penalti
El Pontevedra encontró una vía para regresar al partido pasada la hora de juego.
Yelko Pino filtró un buen pase para la carrera de Adri Argos, que cayó ante la salida de Antón. El colegiado señaló penalti en una acción protestada por los locales y el propio Yelko transformó el lanzamiento.
El 2-1 abrió un nuevo escenario. El conjunto granate dispuso de tiempo suficiente para buscar el empate, pero el partido se volvió demasiado abierto para sus intereses.
El Pontevedra quedó dividido en dos bloques, con muchos hombres por delante del balón y escasa protección en las pérdidas. El Arosa encontró entonces todavía más espacios para correr.
Iker Galindo evitó el tercero con una doble intervención de mérito, primero ante un remate desviado por David Alba y después frente a Maceira.
Rivera firma el golpe definitivo
La sentencia llegó en el minuto 82.
José Rivera, antiguo jugador del Pontevedra, ejecutó un libre directo desde el costado derecho del área. Su disparo, potente y raso, cruzó la portería y dejó sin respuesta a David Conde.
El 3-1 cerró el partido y aseguró el Trofeo San Roque para el Arosa.
La victoria reforzó el estreno de un equipo que ha iniciado una pretemporada con seis partidos y dos triangulares, diseñada para llegar con rodaje a su regreso a Segunda Federación.
Para el Pontevedra, el resultado representa un aviso temprano. La derrota no condiciona la temporada, pero sí señala problemas concretos: circulación lenta ante bloques bajos, escasa producción en el último tercio y demasiada exposición cuando el equipo pierde el balón.
Un partido de agosto con lecciones de temporada
El Trofeo San Roque no repartía puntos, pero sí dejó conclusiones útiles.
El Arosa confirmó que conserva una identidad reconocible: orden, ayudas defensivas, capacidad para atacar directo y contundencia cuando pisa el área. Su victoria no nació de una acumulación de ocasiones, sino de ejecutar mejor cada momento.
El Pontevedra, en cambio, comprobó que la posesión por sí sola no garantiza control. El equipo tuvo el balón, pero no gobernó el partido. Cuando intentó acelerar, dejó demasiados metros a su espalda y el Arosa los explotó.
Rubén Domínguez dispone todavía de varias semanas y de un calendario amplio para corregir. El próximo tramo de preparación incluirá nuevas pruebas antes del inicio de Primera Federación, dentro de una hoja de ruta que contempla seis amistosos frente a rivales gallegos de distintos perfiles.
El Arosa levantó el trofeo. El Pontevedra se marchó con deberes y pendiente del hombro de Compa. En agosto, perder no condena a nadie, pero algunos partidos dejan más tachones que otros.