El filial celeste venció al Vizela en Portugal gracias a un gol del atacante en la primera parte y sumó su segundo triunfo del verano pese a continuar con una plantilla todavía incompleta.
El Celta Fortuna dio otro paso adelante en su preparación para el histórico estreno en Segunda División. El equipo dirigido por Fredi Álvarez se impuso al Vizela por 0-1 en territorio portugués, en un amistoso resuelto con un gol de Óscar Marcos alrededor de la media hora.
El resultado adquiere valor por la entidad del adversario y, sobre todo, por las circunstancias en las que continúa trabajando el filial. El técnico todavía no dispone de buena parte de los futbolistas que deberán configurar el grupo definitivo y está utilizando estas semanas para mezclar jugadores de la pasada temporada, jóvenes de la cantera y efectivos que buscan ganarse un sitio.
Ante un Vizela más avanzado en su planificación y acostumbrado al ritmo del fútbol profesional portugués, el Fortuna volvió a mostrar capacidad para sobrevivir a los momentos de dificultad y proteger una ventaja mínima.
Óscar Marcos aprovecha su oportunidad
El único gol llegó durante la primera mitad. Óscar Marcos encontró el espacio necesario para superar al guardameta local y convertir en ventaja el buen trabajo realizado por el filial durante el arranque.
El atacante continúa aprovechando una pretemporada en la que está teniendo presencia y responsabilidad. Su movilidad permite a Fredi utilizarlo en distintas zonas del frente ofensivo, una versatilidad especialmente útil mientras el club termina de configurar la plantilla.
Marcos ya había formado parte de la dinámica del primer equipo durante las primeras semanas del verano. Ahora está transformando esos minutos de aprendizaje en protagonismo dentro del Fortuna.
Ganar mientras se construye la plantilla
El Celta Fortuna afronta una preparación poco convencional. El ascenso a Segunda División obligó a reajustar los tiempos y elevó las necesidades de una plantilla que todavía espera incorporaciones.
Fredi Álvarez reconoció después del primer amistoso que el mercado avanzaba con lentitud y que necesitaba varios fichajes. Mientras llegan esas piezas, el entrenador continúa trabajando con un grupo reducido y recurriendo a numerosos futbolistas jóvenes.
La situación convierte cada amistoso en una prueba doble. El cuerpo técnico debe preparar al equipo para una categoría mucho más exigente y, al mismo tiempo, evaluar qué jugadores están preparados para formar parte del nuevo proyecto.
En Vizela, el filial volvió a responder sin esperar a que la plantilla esté cerrada. Un buen síntoma, aunque la competición oficial será otro deporte.
Un equipo que empieza a manejar distintos registros
El triunfo no se construyó únicamente a partir del balón. El Fortuna tuvo que defender durante varias fases, ajustar distancias y soportar el intento de reacción del conjunto portugués.
La victoria representa una evolución respecto al primer ensayo del verano, cuando el Sporting castigó los desajustes del filial en Afouteza. Desde entonces, el equipo ha mejorado su respuesta sin balón y comienza a manejar mejor los momentos en los que no puede imponer su fútbol.
Ese aprendizaje será fundamental en Segunda. El Fortuna conservará su apuesta por la iniciativa y la formación de talento, pero ya no podrá vivir únicamente del intercambio de golpes. Necesitará saber cerrar espacios, defender ventajas y competir en partidos sin demasiadas ocasiones.
En Portugal superó precisamente uno de esos exámenes: golpeó cuando tuvo la oportunidad y sostuvo después el marcador.
Segundo triunfo consecutivo
La victoria ante el Vizela llegó después de la remontada frente al Torreense, otro adversario portugués. En aquel encuentro, el filial levantó un 0-2 con tres goles de Álvaro Marín, aunque el resultado no evitó la autocrítica del entrenador.
Fredi consideró insuficiente la primera parte y reclamó una mayor solidez a su equipo. La reacción permitió ganar, pero también dejó claro que el técnico no pretende utilizar las ausencias como coartada.
El triunfo en Vizela ofreció un desarrollo diferente. Esta vez el Fortuna no necesitó una remontada ni un festival ofensivo, sino que fue capaz de conservar la ventaja y competir desde el control defensivo.
La evolución entre ambos partidos refuerza la idea de un equipo que empieza a encontrar soluciones diversas. El triplete de Álvaro Marín ante el Torreense había mostrado capacidad de reacción; el 0-1 en Vizela añade oficio y resistencia.
Una alineación llena de juventud
Fredi Álvarez inició el partido con Marcos González en la portería y una estructura defensiva formada por Quique Ribes, Seyni Ndiaye y Miguel Meixús.
Pablo Gavián, Mateo Sobral, Capdevila y Jan Oliveras ocuparon distintas funciones en la medular y los carriles, mientras Óscar Marcos, Aldrine Kibet y Álvaro Marín asumieron el peso ofensivo.
Durante el encuentro también participaron Milla, Ángel Arcos, Somuah, Caio Barone, Noah, Chirveches, Diego López, Hugo López, Sueiro, Dávila y Jorge.
La presencia de tantos jugadores en edad formativa refleja la situación actual del grupo, pero también permite al cuerpo técnico acelerar evaluaciones. Algunos deberán asumir responsabilidades en Segunda; otros buscarán minutos en destinos donde puedan continuar su progresión.
Última semana antes de cerrar la preparación
El Celta Fortuna afrontará sus dos últimos amistosos el próximo sábado. El equipo dividirá sus efectivos para medirse al Coruxo y a la UD Ourense, una jornada que permitirá repartir minutos antes del inicio de la competición.
Para entonces se espera que puedan llegar los primeros refuerzos reclamados por Fredi Álvarez. La dirección deportiva necesita elevar el número de efectivos y añadir experiencia a un vestuario que afrontará por primera vez el desafío del fútbol profesional.
Los resultados de verano no conceden puntos ni aseguran permanencias, pero sí ayudan a construir hábitos. El Fortuna ya ha demostrado que sabe remontar y, ahora, que también puede proteger una ventaja corta.
Todavía le faltan piezas. Mientras llegan, el equipo sigue compitiendo. Y ganando.