El Celta ha alcanzado un acuerdo con el Racing Club d’Abidjan para el traspaso de Mohamed Harafat Diabate, extremo derecho internacional sub-17 con Costa de Marfil, que se incorporará a la disciplina celeste en cuanto alcance la mayoría de edad. Una apuesta de futuro más dentro del proyecto de cantera africana que el club viene desarrollando en los últimos años.
Un fichaje con efecto retardado hasta finales de 2027
Harafat continuará formándose en su club de origen hasta cumplir los 18 años, en noviembre de 2027. Será entonces cuando se incorpore de forma efectiva al Celta, aunque no podrá ser inscrito para disputar competición oficial hasta el mercado de invierno de la temporada 2027/28, en cumplimiento de la normativa FIFA sobre traspasos internacionales de menores. La propia entidad celeste ha matizado además que la transferencia queda sujeta al cumplimiento de los correspondientes procesos administrativos antes de hacerse plenamente efectiva.
Un extremo ya internacional con la sub-17 marfileña
El futbolista, procedente del Racing Club d’Abidjan, ya cuenta con la etiqueta de internacional sub-17 por la selección de Costa de Marfil, un aval que refuerza el interés celeste por un jugador al que el club define como una apuesta de enorme proyección y talento. Un perfil que encaja en la línea de scouting que Balaídos ha ido consolidando en el continente africano en los últimos cursos, en busca de futbolistas jóvenes con margen de crecimiento y potencial de reventa.
La estela de Somuah, Ndiaye y Kibet
La operación por Harafat se suma a las de otros futbolistas africanos que ya forman parte del engranaje celeste, como Bernard Somuah, Seyni Ndiaye o Aldrine Kibet, este último ya integrado en la dinámica del Celta Fortuna, con el que sufrió una lesión en su primer amistoso de pretemporada. Una apuesta que el club considera una de sus señas de identidad en la búsqueda de talento internacional, complementando el trabajo habitual de la cantera gallega con incorporaciones de mercados menos explorados por el resto de clubes de Primera División.
Una operación a largo plazo, sin prisa por el debut
Con esta incorporación, el Celta certifica que su estrategia de cantera mira ya más allá del corto plazo, cerrando operaciones con jugadores que tardarán más de un año en poder debutar oficialmente con la disciplina celeste. Un movimiento que, más que reforzar el presente, busca asegurar cuota de talento joven en un mercado internacional cada vez más competido, en el que anticiparse a otros clubes europeos puede marcar la diferencia antes de que el nombre del futbolista se dispare de valor.