España firma una exhibición histórica y tumba a Francia (2-0) para plantarse en su segunda final mundialista
España ha dejado de soñar con la final del Mundial 2026 para empezar a prepararla. La selección de Luis de la Fuente derribó este martes en Dallas a una Francia que llegaba invicta y como la máquina de gol del torneo, y lo hizo con una superioridad tan clara que el resultado, un contundente 2-0, se le queda incluso corto a lo visto sobre el césped. Dieciséis años después de Sudáfrica 2010, La Roja vuelve a asomarse a una final del Mundial, con el once que confirmó Luis de la Fuente respondiendo a la perfección sobre el césped.
Oyarzabal abre la lata desde los once metros
El primer aviso llegó pronto y fue determinante. Con el marcador todavía en blanco, una acción de Lamine Yamal dentro del área acabó en penalti a favor de España, que Mikel Oyarzabal transformó con frialdad absoluta en el minuto 20 para adelantar a los suyos. Fue el primer contratiempo real de toda la campaña para una Francia que hasta ese momento no había conocido lo que era ir por detrás en el marcador en este Mundial. El dato lo dice todo: los galos no lograron ni un solo tiro a puerta en los primeros 45 minutos.
Un segundo gol de manual firmado por Porro y Dani Olmo
Si el primer tanto llegó desde el punto fatídico, el segundo fue pura orfebrería colectiva. Ya en la segunda mitad, minuto 58, España encadenó una larga posesión hasta encontrar un hueco en la zaga francesa: Dani Olmo tiró una pared perfecta con Pedro Porro, que se plantó completamente solo ante Mike Maignan y definió con la sangre fría de un delantero nato. Un golazo que desató la locura en Dallas y que confirmaba lo que ya se veía venir: España no solo ganaba, es que era netamente superior.
Yamal, cerca del tercero, y un final con nervios y una amarilla a Mbappé
España pudo incluso ampliar más la ventaja. Lamine Yamal llegó a mandar el balón al fondo de la red tras una gran jugada colectiva, aunque el gol fue anulado por fuera de juego. Francia, contra las cuerdas, sufrió además la baja por lesión de William Saliba, sustituido por Lacroix, y vio cómo Kylian Mbappé se marchaba con una tarjeta amarilla tras un encontronazo con Unai Simón en un balón dividido, reflejo de la impotencia de un equipo que nunca encontró su mejor versión. En los minutos finales, España se replegó, cerró filas y dejó que el cronómetro certificara lo que ya era un hecho, confirmando así la ventaja con la que se había marchado al descanso.
Una final que España no juega desde que ganó el título en 2010
Con este resultado, España se clasifica para la segunda final de un Mundial en toda su historia, dieciséis años después de aquel título logrado en Sudáfrica con el recordado gol de Andrés Iniesta. El rival saldrá del cruce entre Argentina e Inglaterra, que se disputa este miércoles en Atlanta, en un partido que definirá quién se cruzará con La Roja el próximo domingo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, en la gran final del Mundial 2026.