El Celta define sus dos prioridades de mercado para lo que resta de verano: un portero que le pueda discutir el puesto a Andrei Radu y un refuerzo para la banda, con Alfon González como nombre en la agenda pero ya no como única opción
Con el mercado avanzando a ritmo lento, en parte por el Mundial y en parte por la necesidad del propio club de dar salida a varios futbolistas que no entran en los planes de Claudio Giráldez, en Balaídos tienen ya perfiladas las dos carpetas que más van a mover en las próximas semanas: portería y banda.
Un tercer portero con nivel para competir con Radu
En la portería, el club busca un guardameta de garantías que pueda disputarle el puesto a Andrei Radu, y ya sondea el mercado para valorar qué opciones tiene a su alcance. La necesidad se explica en parte por la situación de Iván Villar: el meta de Aldán tiene la puerta abierta para salir, pero su intención sigue siendo agotar el último año de contrato que le queda en el club. Al margen de ese frente, la continuidad de Coke Carrillo en el Fortuna la próxima temporada deja hueco para incorporar un tercer portero al primer equipo, una plaza que hace apenas unos días parecía cerrada tras el ajuste que el propio Giráldez pidió en la plantilla de guardametas.
Alfon González, entre el deseo y las dudas por la lesión
Para la banda, Marco Garcés mantiene en su agenda el nombre de Alfon González, extremo del Sevilla cedido al Villarreal en el último tramo del pasado curso y viejo conocido del celtismo. Pero el escenario se ha complicado en las últimas horas: la lesión que arrastra el jugador le mantendrá alejado de los terrenos de juego durante dos meses, un plazo que empieza a generar dudas serias en Vigo sobre la viabilidad de la operación en el corto plazo. El interés, que hace apenas un día seguía intacto pese al primer parte médico conocido, ahora obliga al club a estudiar en paralelo otras alternativas para esa demarcación.
Un verano condicionado por las salidas pendientes
Ambas prioridades conviven con otro problema de fondo: el club recibe ofertas por futbolistas a los que quiere dar salida, pero no siempre en las condiciones que satisfacen a la dirección deportiva, lo que retrasa el oxígeno económico necesario para acometer nuevas incorporaciones. Mientras tanto, Balaídos ya vive otro capítulo emotivo del mercado con el regreso de Javi Galán, que reconoció sentir el club «como mi casa» tras un curso alejado de Vigo.