«Es el pasotismo con patas»: así describen al marroquí desde dentro del Girona
El interés del Celta por Azzedine Ounahi ya es de dominio público, pero entender si la operación tiene sentido real exige ir más allá del titular. Fuentes cercanas al seguimiento diario del Girona describen a un futbolista de enorme calidad pero con un problema claro de regularidad emocional: juega de manera extraordinaria cuando le apetece, y desaparece por completo cuando no.
El primer dato que enfría la operación es el de la cláusula. Mientras varias informaciones la sitúan en 10 millones de euros tras el descenso del Girona, fuentes del entorno catalán apuntan a una cifra muy distinta: entre 25 y 30 millones, sin reducción aparente por el descenso a Segunda División. Esa discrepancia es clave para entender por qué una operación que parecía sencilla podría complicarse mucho.
El segundo problema es de encaje táctico. En el Girona de Míchel, Ounahi jugaba siempre acompañado de otros dos centrocampistas, ocupando una posición de media punta o tirado a banda izquierda, dando recorrido al lateral. El Celta de Claudio Giráldez juega habitualmente con doble pivote, un esquema en el que, según fuentes de Girona, nunca se ha visto a Ounahi desenvolverse, ni siquiera en momentos puntuales de partido. Su posición más natural en un once como el celeste sería el costado izquierdo, alternando con perfiles como Williot Swedberg o Hugo Álvarez.
El tercer factor es el carácter. Desde Girona se describe a un jugador que, sin ser conflictivo, transmite una frialdad llamativa tanto dentro como fuera del campo. El ejemplo más citado es el recibimiento de la afición tras el último partido de la temporada: mientras sus compañeros se emocionaban con los aficionados, Ounahi entró con los cascos puestos, mirando el móvil, ajeno al ambiente. Una imagen que resume, según quienes lo siguen de cerca, la sensación de que el marroquí ve su paso por el fútbol español como una rampa de lanzamiento hacia un destino mayor.
A nivel físico, el balance es más tranquilizador: pese a algunos problemas puntuales, esta temporada en Girona apenas se ha visto lastrado por lesiones, salvo el parón forzoso por la Copa de África. El pronóstico desde Cataluña es que el Girona priorizará una venta antes que una cesión, ya que un buen Mundial con Marruecos solo puede encarecer su precio de salida. La pregunta que queda en el aire es si el Celta está dispuesto a asumir el riesgo de un fichaje de enorme talento pero de rendimiento condicionado al estado de ánimo.