El club de O Carballiño cierra una etapa dorada de la peor manera posible
El CD Arenteiro vive sus horas más oscuras. Lo que comenzó como el fin de un ciclo glorioso —tres temporadas que llevaron al club de O Carballiño a cotas inimaginables— ha derivado en una crisis económica de proporciones alarmantes. La dimisión del presidente Argimiro Marnotes Fernández, anunciada con efectos desde el 26 de junio, es solo la punta del iceberg de una situación financiera que amenaza la propia supervivencia del club.
Una deuda de 1,7 millones con el reloj en marcha
Los números desvelados a los socios son estremecedores. El Arenteiro arrastra una deuda global de casi 1,7 millones de euros, con un déficit real e inmediato a corto plazo de 655.000 euros. El capítulo más urgente y peligroso es la deuda laboral: 428.000 euros en salarios atrasados y ayudas de vivienda sin pagar desde diciembre. La plantilla y el cuerpo técnico acumulan más de tres meses sin cobrar y han denunciado formalmente al club a través de la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), con impagos que rondarían los 300.000 euros según los propios futbolistas.
Si la directiva no liquida esta partida antes del 30 de junio, el Arenteiro sufrirá un descenso administrativo fulminante, perdiendo su plaza en Segunda Federación y cayendo directamente a Tercera Federación, un doble castigo demoledor tras el descenso ya consumado en el terreno de juego.
El plan de salvación: 600.000 euros para respirar
Pese a la gravedad, Marnotes ha intentado transmitir un mensaje de esperanza calculada. El presidente saliente cifró en unos 600.000 euros la cantidad necesaria para asegurar el futuro inmediato del club, una cifra que permitiría regularizar los pagos con la Seguridad Social y poner al día a toda la plantilla. «Hay que trabajar en el plan A y pensar que hay un plan B. Tenemos tiempo para solventar estas situaciones. Aunque esté un poco débil de fuerzas, a mí nadie me quitará mi optimismo», declaró Marnotes antes de confirmar su salida del cargo.
Subvenciones bloqueadas por deudas con Hacienda
La situación tiene una cruel paradoja. El club tiene pendientes de cobro 480.000 euros en subvenciones oficiales, pero no puede acceder a ese dinero porque mantiene una deuda de 520.000 euros con Hacienda y la Seguridad Social (220.000 fijos y otros 300.000 en negociación). Al no estar al corriente con la administración pública, los fondos institucionales permanecen legalmente bloqueados. A esto se suman otros 453.000 euros adeudados a proveedores locales, aunque Marnotes ha matizado que, salvo casos puntuales como la empresa de autobuses o la de mantenimiento del césped, la mayoría de estas deudas son «relativamente asumibles».
Preconcurso de acreedores: el escudo legal que da tres meses
Para evitar embargos judiciales que habrían decretado la quiebra inmediata, el Arenteiro se ha acogido formalmente a un preconcurso de acreedores, una medida que congela ejecuciones de deuda y reclamaciones judiciales durante un plazo máximo de tres a cuatro meses. Esa es la ventana de emergencia que tiene el club para negociar quitas y aplazamientos con los acreedores, o encontrar un inversor externo que inyecte la liquidez necesaria. Si al vencer ese plazo no hay acuerdo ni financiación, el club se verá abocado al concurso de acreedores y a la liquidación.
Asamblea extraordinaria el 25 de junio para elegir presidente
En este contexto de emergencia total, el club ha convocado oficialmente una asamblea extraordinaria de socios el jueves 25 de junio a las 20:00 horas (20:30 en segunda convocatoria) en el Auditorio Manuel María de O Carballiño. El orden del día incluye un informe deportivo, social y económico, la ratificación de la dimisión de Marnotes, la presentación de candidaturas a la presidencia y la elección por votación de los socios. El plazo para presentar candidaturas está abierto hasta el 24 de junio a las 23:59 horas, a través del correo cdarenteiro@gmail.com.
Pese a la gravedad del momento, desde la directiva insisten en que la palabra desaparición no entra en sus planes. El objetivo declarado sigue siendo que el club siga compitiendo la próxima temporada y mantenga su arraigo en O Carballiño, aunque el margen de maniobra se estrecha con cada día que pasa. El histórico club fundado en 1958 necesita un auténtico milagro financiero para no desaparecer tal y como lo conocemos. La afición, los socios y el fútbol gallego están pendientes de Espiñedo.